11 octubre, 2013

Aires renovados en el camino hacia la Ley


La comunidad de la danza se moviliza: hacia una Ley Nacional



A partir del descontento frente a una programación demasiado escasa en el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) de este año, la comunidad de la danza porteña comenzó a movilizarse. La convocatoria urgida tuvo su resultado inmediato: luego de una reunión con el director del evento, Darío Lopérfido, hubo importantes acuerdos que no sólo se notarán en esta edición sino que se proyectarán en futuras convocatorias hacia el sector, por parte del gobierno de la ciudad. Pero la movida logró algo más trascendente: darse cuenta de que la organización, el encuentro más allá de las diferencias, puede y debe provocar cambios -tan merecidos- en las políticas culturales. Y el objetivo primordial ahora es el tratamiento y promulgación de la Ley Nacional de Danza.


La danza ha crecido exponencialmente en todo el país, todas sus manifestaciones y estilos están siendo estudiadas y practicadas por numerosas personas: desde el tango y el folklore, o el flamenco, el tap o el afro, hasta la investigación de lenguajes contemporáneos y tradicionales de ballet y danza moderna, pasando por la videodanza o la improvisación; lo cierto es que miles de personas se involucran con la danza a partir de distintos roles –bailarines, coreógrafos, maestros, músicos, diseñadores, críticos, investigadores, videastas, dueños de salas, espectadores, y tantos más-. Entonces, y porque la danza es una actividad económica, portadora de identidad cultural y que forma parte del patrimonio intangible, el Estado debe brindar las herramientas para que la comunidad se organice, sea protagonista y beneficiaria de la construcción colectiva de sentido. En el terreno de lo concreto, desde hace décadas todo esto ha sido postergado.


Esas premisas fueron las que motivaron a un grupo de artistas y gestores culturales, a investigar otras leyes con objetivos similares, informarse junto a especialistas y redactar un proyecto de Ley Nacional. El trabajo fue arduo y no todos siguieron entero el derrotero de casi cinco años. Si bien se concretó en Buenos Aires, muchos colegas de las provincias -todo el NOA, Neuquén, Santa Fe, Mendoza, Buenos Aires, entre otras- colaboraron imprimiendo en el escrito sus realidades. Así se presentó un documento serio, contundente, que prácticamente no deja ángulo desde donde observar y fortalecer la multifacética actividad dancística del país. Llegó al Congreso, el 3 de septiembre de 2012 para ser tratado en primer lugar, en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados de la Nación; como un proyecto presentado por la comunidad de la danza con un espíritu federal y respetuoso de la pluralidad.


En ese momento, no toda la comunidad de la danza pudo estar al tanto e involucrada, y esto demoró en parte, su tratamiento oportuno. Sin embargo hoy, la ansiedad por ver los objetivos de la Ley en marcha, provocó una gran movilización: se juntan firmas, se estudia el proyecto punto por punto para comprenderlo y discutirlo en reuniones semanales, hay nuevas comunicaciones con todas las provincias, se planean diferentes estrategias. No es para menos: el proyecto de ley establece que “la danza, en sus diversos géneros y manifestaciones, por su valor social y por constituir un factor esencial en el desarrollo de la cultura al ser creadora de valor simbólico, será objeto de promoción, estímulo y apoyo del Estado”. La idea esencial es que, al ponerse en marcha una política estratégica para el sector, se jerarquice la actividad y a sus trabajadores. Empero, quedará para otra etapa -no tan a largo plazo- la conformación del sindicato que resguarde sus derechos.


Al mismo tiempo, se crearía el Instituto Nacional de la Danza, un organismo que se propone como ente autárquico. Se prevee que su conducción sea llevada a cabo tanto por representantes del Poder Ejecutivo como por representantes del quehacer de la danza de todas las regiones, en vistas a garantizar políticas estratégicas; para lo cual la comunidad de la danza deberá convertirse en parte activa en el desarrollo de este proceso.


Hoy día, los artistas, alumnos, investigadores y gestores, elaboran un plan de acción nacional para llevar adelante la visibilización del proyecto y su futuro tratamiento en el Congreso Nacional. Parte de esto será la mesa Reflexiones para una Ley Nacional de Danza, el 16 de octubre a las 19 h, en Sarmiento 1272 (Salón Real) dentro del marco del Festival Internacional de Teatro –FIBA-; con entrada libre y gratuita. En ella, conversarán con los concurrentes dos de las redactoras finales del proyecto: Eugenia Schvartzman y Mariela Ruggeri, y compartirán el espacio con Maximiliano Avila, miembro del grupo de bailarines que trabajan para formar el Sindicato de la Danza.

LOS ESPERAMOS AHÍ!