27 octubre, 2013

nota de comienzos de octubre, en La Nación

Miércoles 02 de octubre de 2013 | Publicado en edición impresa La Nación

En acción La danza que se piensa y moviliza
Simultaneidades, tensiones y sintonías en la actividad coreográfica


Por Alejandro Cruz

A juzgar por algunos hechos, la danza independiente está en pleno proceso de reflexión sobre su lugar en el mundo de las artes escénicas, su profesionalización, su formación, su propia manera de gestionarse y su compleja visibilidad.

Hace algunas semanas, Prodanza, el organismo del estado porteño destinado al fomento de la escena coreográfica no oficial, presentó el libro Ejes en danza . Con media hora de diferencia, se realizó la conferencia de prensa que anunciaba la programación del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), al que se suele visualizar como el "festival de teatro" y que comienza pasado mañana. Como era de imaginar, ese último acto fue el que acaparó la atención.

Ese simple hecho parece dialogar con situaciones de arrastre. El libro editado por Prodanza incluye también un estudio de diagnóstico realizado en 2009. A partir de la indagación bibliográfica, entrevistas, grupos focales y observaciones de los participantes, uno de los temas que apareció fue el de la precariedad de trabajo. Y cuando se indaga en las razones de esa fragilidad se visualiza a la danza como "el patito feo" de las artes. La simultaneidad de las dos presentaciones podría llevar a confirmar esta presunción.

Sin embargo, y como signo de fortalecimiento de la misma gestión de Prodanza y de la actividad, hay otras lecturas posibles. El libro mismo es un hecho significativo. Por sus objetivos y funcionamiento, el organismo destinado a promover la actividad coreográfica tiene mucho en común con Proteatro. Claro que el ente destinado a la actividad teatral maneja 12.000.000 de pesos mientras que el destinado a la actividad coreográfica debe conformarse con 1.200.000. Sin embargo, en sus 14 años de vida, Proteatro no ha publicado ningún libro que se piense y piense a la actividad.

En uno de los artículos del libro, Silvia Pritz y Valeria Kovaldoff, las directoras del ente, afirman: "Prodanza no puede estar acotado exclusivamente al otorgamiento de subsidios. Siendo el único organismo público que atiende las necesidades y potencialidades de esta práctica profesional debería, además, desarrollar otras políticas que generarían cambios interesantes".

En cierta forma, el libro cumple con esa premisa. Se le podrá cuestionar que la información más dura esté desactualizada. El hecho tiene su explicación: hace dos años que el material esperaba ser publicado. La espera parece ser un signo de las dificultades de la administración pública; al mismo tiempo, sus 144 páginas, su señal de crecimiento.

Todos estos signos en tensión toman cuerpo mientras bailarines y coreógrafos independientes atraviesan un período de rica movilización interna gracias a la conformación del Foro Danza en Acción que reúne a las figuras más significativas del sector.

Hasta el momento consiguieron tener mayor participación en el FIBA y, ahora, apuestan a lograr otros dos puntos: la aprobación de la ley nacional de danza y el aumento del presupuesto de Prodanza. "Lograr que maneje más dinero es la puerta para poder pensar otras opciones para el fomento de la actividad. Obras, sí...; pero también investigación, residencias, giras, apoyo a espacios y todo lo que podamos seguir reflexionando", apuntó hace días, en la misma página del Foro, el bailarín y coreógrafo Rakhal Herrero.

Lo interesante es que su reflexión, más allá de la lógica tensión entre creadores y quienes gestionan organismos del Estado, entra en sintonía con varios puntos del libro. Lo cual da para pensar que más allá de lo pendiente, el sector atraviesa un inquietante momento.