04 diciembre, 2013

nota en Revista TEA

La revista completa podés verla acá http://issuu.com/teaydeportea/docs/domingo13tarde/1

Diciembre 2013

Una demanda que responde a las carencias de la actividad y de su gente en el territorio argentino
Ley de Danza: la cruzada por una
disciplina independiente y legítima
Por Camila Silva y Viviana Vallejos

El próximo año se tratará en el Congreso el proyecto que podría reparar el atraso histórico de una comunidad que anhela su resolución.
Durante septiembre se presentó ante la Cámara de Diputados el proyecto de Ley Nacional de Danza que reúne las necesidades de la comunidad dancística en el territorio nacional y podría representar un avance sustantivo para las producciones locales, sobre todo en términos de política subsidiaria, de apoyo a la difusión, profesionalización e institucionalización de la danza argentina no oficial.
Mientras el teatro o el cine cuentan con fondos a nivel nacional destinados a la creación y organismos estatales que regulan su funcionamiento, como el Instituto Nacional del Teatro (INT) y el Instituto Nacional del Cine y las Artes Audiovisuales (INCAA), la danza independiente está supeditada al magro bolsillo de los autores y coreógrafos, que sólo disponen de un fondo que cubre la totalidad de la superficie geográfica del país: el que otorga el Fondo Nacional de las Artes y depende de la Secretaría de Cultura de la Nación. “Creo que si se sanciona la Ley, la danza se instalaría en un plano de igualdad con las otras artes, que ya están protegidas”, añade la bailarina y coreógrafa Mónica Fracchia, directora de la compañía Castadiva, con la que trabaja hace más de 15 años en la escena local.
Mariela Ruggeri, coordinadora del área de danza del Centro Cultural de la Cooperación; Eugenia Schvartzman, coreógrafa e integrante del partido Proyecto Sur; y María Noel Sbodio, que además de bailarina es socióloga, trabajaron en la redacción del proyecto, que surgió a partir de la deficiencia en las políticas de apoyo estatal y la falta de inclusión de la disciplina en toda su dimensión. “Se trata de un arte sumamente vulnerable y sus características hacen que deba ser protegido en el fortalecimiento de sus productos, a partir de criterios de sustentabilidad y que sus trabajadores sean tenidos en cuenta como sujetos de derecho”, opina Ruggeri.
En primer lugar, se plantea la creación del Instituto Nacional de Danza, como un organismo autónomo y rector que no sólo contemple un apoyo financiero para las producciones independientes, sino también para las salas por fuera del circuito oficial, el perfeccionamiento de los intérpretes, y el desarrollo de la investigación teórica y técnica. Con este fin, se prevé segmentar al país en seis regiones distintas, de manera tal que sea posible responder a las necesidades exclusivas de cada zona.
Por otra parte, se considera las creaciones del Archivo Nacional de la Danza, para la recuperación, recopilación, conservación y estudio del patrimonio. “Es necesario fomentar la investigación en el área, ya que hay muy poco material específico que sea de factura nacional. Claro que habrá que reflexionar sobre cómo se aplicaría, con qué criterio de selección y bajo qué montos, porque es imposible pensar en una investigación seria y rigurosa con las escasas sumas que ofrece el FNA, por ejemplo”, revela Laura Papa, docente e investigadora de la UBA y el IUNA.
Ruggeri subraya la importancia de esta oportunidad: “Tiene que haber gente que pelee para que eso suceda. Este es el momento para que lo planteado esté en la agenda de la mayor cantidad de organizaciones y grupos. Hay que ponerlo en boca de todos, en la piel y los huesos, porque estamos hablando del cuerpo”.
Para más información: leynacionaldedanza.blogspot.com.ar

Entrevista:

Luego de retomar sus labores dictando talleres por la necesidad de "dejar un legado", el destacado coreógrafo Pablo Rotemberg habla sobre el mundo de la danza y admite que lo que le interesa es que su trabajo sea “perturbador”.
Por Camila Barreiro @CamiBarreiro24


    - En una entrevista dijiste que la danza no existe socialmente ¿Por qué?
    - Está relegada históricamente. Los que nos dedicamos a la danza, sobre todo la contemporánea, somos muy valientes porque defendemos algo que nos gusta en un entorno muy hostil. Con la situación de que en el FIBA se eligieron sólo dos obras de danza -una mía, "La idea fija"- se generó una conmoción en el ambiente. Yo apoyo cien porciento lo que hagan los del Foro Danza en Acción y el Proyecto de Ley Nacional aunque no participe de las reuniones por cuestiones de tiempo.
    - ¿Qué sentiste sabiendo que tu obra era una de las dos que seleccionadas?
    - Pensé que iba a ser complicado. Después el mundo de la danza tomó una medida muy buena en cuanto a cómo manejar el tema. No es que no tenía que estar mi obra o “La lengua” (Leticia Mazur), tendría que haber habido más presencia de la danza.
    - ¿Aún vos sentís la falta de una Ley de Danza?
    - Sí. Yo digo en chiste que me voy a morir sentado en la silla dando clases, porque no hay contención para las trabajadores de la danza. El bailarín siempre es el peor pago. En Argentores el coreógrafo es una figura de regalito, no puede aspirar al puntaje de un director de teatro, estamos de prestado.
    - Este año el proyecto de Ley perdió estado parlamentario ¿Qué esperas para el 2014?
    - Creo que quienes lo van a lograr son la generación que le sigue a la mía porque son tan buenos como los viejos pero a su vez saben que no todo es crear, hay que ganar plata y estar amparado. En cuanto al Congreso creo que para que lo traten algún político debería ocuparse, porque hay muchos proyectos y las cuestiones culturales son las menos urgentes, para todos ¡Y ni hablar de la danza que a nadie le importa!