26 noviembre, 2014

la danza presente en los debates y decisiones sobre cultura que se dan actualmente en el país

El martes 25 de noviembre el Ministerio de Cultura invitó a diversos colectivos artísticos y culturales, entre ellos al Movimiento por la Ley Nacional de Danza, a participar en el acto de presentación del debate que propone el Frente de Artistas y Trabajadores por las Culturas en torno a una Ley Federal de Culturas como marco para la gran diversidad cultural del país.
Transcribimos el texto que fue leído en el escenario por Mariela Ruggeri representando a la comunidad de la danza:

Sra Ministra de Cultura, compañeros, colegas….
En nombre del Movimiento por la ley Nacional de danza, y en representación del colectivo artístico y cultural que significa la comunidad de la danza en Argentina, agradezco esta convocatoria y agradezco la posibilidad de expresar nuestro apoyo a la iniciativa del Frente de artistas y trabajadores de las culturas,  para pensar, reflexionar y elaborar una Ley Federal de las culturas.
Desde la danza, creemos que una ley marco de estas características, constituirá una contención y un antecedente que ayudará a poner en valor los reclamos y reivindicaciones que los artistas trabajadores de la cultura en general necesitamos, para así comenzar a resolver las problemáticas que nos atraviesan, en diálogo permanente con el Estado.
Se dice  siempre, que los artistas son los embajadores de la cultura por excelencia; si lo pensamos un momento quizás podamos inferir que decir eso es emparentar de manera indisociable al artista con su tierra, con su gente, con sus costumbres, eso que se puede decir de mil maneras, eso que se piensa desde el arte, y que queda como patrimonio tangible o intangible. Pero también requiere pensar que esa sensibilidad creadora se sostiene con trabajo, traducido en horas diarias de una vida, en una actividad que genera contenido simbólico, objetos culturales contundentes, pero que es muy frágil de sostener en soledad. Me refiero a la soledad de recursos, de medios, de plataformas de contención, de modos posibles de desarrollo, de derechos inalienables que vinculan el derecho a la cultura con los Derechos Humanos.
Con esta reafirmación de que la cultura es un derecho, es necesario mencionar que existen tres perspectivas conceptuales diferentes englobadas dentro de lo que conocemos como derechos culturales: en primer lugar, aquella que remite a los derechos culturales relativos a la protección y promoción de la diversidad cultural; en segundo lugar, el derecho “a” la cultura, que refiere a los derechos culturales en tanto se ocupan de garantizar el derecho a la expresión, al acceso y al goce de tradiciones y creaciones  propias y ajenas; y en tercer lugar, el derecho “de” la cultura, referido a la normativización y fomento de sectores específicos de las artes.
Es fundamental que trabajemos sobre estas tres vertientes, como venimos resaltando desde hace varios años cuando desde la comunidad de la danza propusimos la necesidad, y pusimos a consideración el proyecto de una ley nacional de danza. Con el apoyo unánime de todas las regiones de nuestro país, que en este momento también creen necesaria una ley marco, resaltamos necesidades específicas del sector de la danza, que conceptualmente no distan de las necesidades de otros trabajadores de la cultura. 
Desde esta comprensión y afirmación inclaudicable del rol cogestivo y articulador entre el Estado y la sociedad civil, saludamos esta iniciativa de debate hacia una Ley federal de las culturas, que en la medida en que se constituya, allanará el camino para que además,  se legisle y se gestione atendiendo a lo diverso de los colectivos y sobre todo entendiendo que las políticas culturales deben construirse entre estos dos pilares: el ciudadano-trabajador-artista y el Estado.